jueves, 5 de abril de 2012

RUTA " CASTAÑOS DEL CALABAZAS"


Pincha en el enlace o pégalo en la  barra del navegador para ver el perfil y otros detalles de la ruta:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?&id=2680987

  El recorrido es de ida  y vuelta y en total son unos 8 km. El trazado en parte del recorrido tras culminar la subida es aproximado porque era imposible delimitar a vista de pájaro el trazado de la vereda.



En la localidad de Castañar de Ibor  encontramos la ruta de "Los castaños del Calabazas". Entrando en la localiad provenientes de Guadalupe, encontramos, a mano izquierda, el hostal Solaire. Podemos dejar nuestro coche en el aparcamiento del hostal para iniciar la ruta, que se encuentra nada más cruzar la carretera. Tomamos un carril que discurre entre castaños, todo cuesta arriba durante unos 2,5 km. En otoño, con los ojos bien abiertos, podemos encontrar diversas especies de setas: boletos, parasoles.... En primavera, asimismo, podemos encontrar especies botánicas interesantes, entre las que podemos encontrar diversas especies de orquídeas.
Tras culminar, entramos en una zona en la que predomina el roble (Quercus pyrenaica),una zona fresca y verde, muy diferente a lo que dejamos atrás.Veremos algunos corrales utilizados para guardar cabras que andan por la sierra. Al poco llegamos a la zona de los castaños del Calabazas, el arroyo que da nombre a la zona.Son unos castaños impresionantes, centenarios. Destaca entre ellos el castaño del Postuero, con raíces como manos que ansían la tierra, la buscan y la penetran en todo un acto de amor que vuelca sobre nosotros; nos ofrece la fortaleza de su madera, el fragor de las hojas movidas por el viento,  el saber estar durante tantos años, el sosiego de lo inamovible y a la vez, el vigor  de lo que  está en perpetuo crecimiento. Nos invita a abrazarlo pero no estaría demás que solo lo hiciéramos en nuestro pensamiento porque pisar sus raíces es como invitarle a desaparecer...
Castaño del Postuero


Continuamos el camino entre esos pocos y hermosos castaños, robles, encinas... El camino se estrecha y por fin llegamos al final de nuestro sendero, el salto del Calabazas, una pequeña cascada poco vistosa si el arroyo apenas lleva agua. Desde ese punto hay una bonita vista, desde el que podemos ver,a lo lejos, la Sierra de Gredos.
Cólquico ( Colchicum sp.)
Volvemos sobre nuestros pasos hasta el punto de partida donde, si lo deseamos, podemos comer una sencilla pero apetitosa comida en el restaurante del hostal por un módico precio.

domingo, 18 de marzo de 2012

Al abrazo de Navezuelas

Este es el escrito realizado para un díptico que se entregó a los alumnos con los cuales hicimos la ruta que participaron en el Día del Centro de mi instituto, el IES MARIO ROSO DE LUNA. Solo se describe la ruta hasta Navezuelas. El regreso se hizo desde aquí por la carretera de Navezuelas a Cañamero, hasta el punto de partida. Pulse sobre el para acceder a la ruta y su perfil:



Pincha en el enlace o pégalo en la  barra del navegador para ver el perfil y otros detalles de la ruta:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?&id=2607869


Al abrazo de Navezuelas


Iniciamos el camino hacia Navezuelas en el Collado del Brezo. En este collado se halla la ermita de San Cristóbal. Se trata de una ermita pequeña, de reciente construcción, en cuyo interior se encuentra, obviamente, San Cristóbal, patrón de los caminantes. Quizá sea él el que nos lleve hasta atravesar a la otra orilla del río Almonte, donde se encuentra Navezuelas,  al fondo del valle que se ve desde el collado en una bonita imagen.
            Decíamos que partíamos desde el Collado del Brezo y razón debe tener el nombre porque por aquí abundan los brezos, además de otras especies vegetales. Encontraremos florecido estos días el brezo colorado ( Erica australis), lleno de fogosidad en las flores, acompañado también del brezo blanco (Erica arborea), tupido de pequeñas flores blancas. Se trata de especies de ramas quebradizas y hojas lineares muy pequeñas. De su madera se hacía un buen carbón para las fraguas y, concretamente de la madera de la erica arborea,  se fabrican  las mejores pipas para fumar.
            Acompañan a los brezos la jara pringosa ( Cistus ladanifer) y otras jaras. De la jara pringosa se extrae el ládano, sustancia que se utiliza en perfumería como fijador de perfumes. Se cuenta que, antiguamente, se recolectaba el ládano haciendo pasar un rebaño de cabras por un jaral; a continuación se peinaban las cabras para extraer la resina, si bien este método dejaba  un desagradable olor  “a cabruno” en el ládano.
            En lo alto de las Sierras del Local y de las Villuercas encontraremos una tupida vegetación de encinas (Quercus rotundifolia) y robles (Quercus pyrenaica) acompañados de los arbustos antes descritos. Tan tupida es la maraña de plantas que se hace muy difícil adentrarse en esos lugares caminando.
            Pero si hay un árbol que hay que destacar por su importancia botánica y económica ese es el castaño ( Castanea sativa). Podemos encontrarlos en largas hileras que ascienden en parcelas limpias y bien cuidadas hacia sitios casi imposibles en  lo alto de la sierra.
El castaño es un árbol bien conocido por todos, con ejemplares  de gruesos troncos, corpulento y elevada altura. Sus hojas verdes, de contorno aserrado y flores que nacen en largas espigas en las axilas de las hojas. Su gran importancia, en Navezuelas, estriba en la recogida de las castañas, que se realiza en el otoño. En años buenos se puede sobrepasar la cifra del millón de kilos de castañas recogidas y comercializadas, lo que supone una importante fuente de ingresos para el pueblo. Es un placer en el otoño sentarse a la lumbre, hacer “unos calvotes” y saborearlos al calor de las llamas, lo que invita al diálogo y a contar historias antiguas, tan perdidas ya de nuestros recuerdos. También se aprovecha la madera de castaño en las construcciones ya que es flexible y, sobretodo, duradera,  pero es mala para quemar o hacer carbón ya que se apaga rápidamente.
            A lo largo del camino podemos también encontrar algunos ejemplares de pino albar ( Pinus sylvestris) que se caracteriza por unas acículas cortas y fácilmente identificables porque del tronco se desprenden  láminas de corteza que dan al tronco un color anaranjado o rojizo. Suele encontrarse este pino en sierras elevadas.
    



        Vamos descendiendo por un camino amplio por donde corre el agua por cualquier lugar: manantiales, arroyos. Iremos encontrando troncos de castaños que nos invitan a pensar en un lugar donde aniden hadas y se escondan duendes curiosos y tímidos. Como regalo de hadas, si vamos despacio y con los ojos bien abiertos, podremos disfrutar de algunas especies de orquídeas y ya hacia el fondo del valle, cerca ya del río Almonte,  los duendes nos regalarán con  peonías o rosa albardera ( Paeonia broteroi) para despedirnos.
            Cruzamos el río y vamos , brazos abiertos, hacia Navezuelas. Un pueblo con mucho futuro. Además de las castañas,  producen judías verdes que compiten con las mejores, y cerezos que estos días nos obsequiarán con sus flores nevadas. Encontraremos un pueblo trabajador, un pueblo que nos acoge hospitalario. Seamos bienvenidos y devolvámosle el mayor de nuestros respetos.          

Adiós caminante y que San Cristóbal te acompañe.

domingo, 26 de febrero de 2012

Los molinos harineros del Río Ruecas

El ponencia que aquí se puede leer, aparece publicado en las actas de las "I Jornadas Internacionales de Historia y Literatura en la comarca de Las Villuercas", Investigación y Didáctica,  por José Soto Vázquez (Universidad de Extremadura) y Manuel Roso Díaz ( IES Mario Roso Díaz), páginas 99 a 120, editado en Cultivalibros, Colección Estudios en Abril 2010 y celebradas en Logrosán los días 16 y 17 de octubre de 2009. Aparece un error en el nombre del autor ya que el correcto es Benjamín Cruz Cano. Agradecimientos a Milagros Caballero por su traducción al inglés del resumen. El trabajo es la ponencia presentada en las Jornadas, aunque realmente es más extenso y próximamente lo publicaré en el blog.
Los molinos harineros en el Río Ruecas

martes, 21 de febrero de 2012

Ruta mixta Cañamero Pantano - Bosque de madroños - Cañamero

Buscando en Wikiloc el nombre de la ruta ( el del título) podrás encontrar más información acerca del perfil y otros datos. Enlace:   http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2512634



http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?&id=2512634

Podemos iniciar la ruta en Cañamero, en San Miguel ( así conocida, aunque su nombre oficial es otro). Bajando por la calle Berzocana, tomamos rumbo al pantano Cancho del Fresno. Al llegar al muro del pantano podemos ir a nuestra derecha  y hacer el regreso por el otro lado, es indiferente. Seguimos todo el carril que bordea el pantano hasta llegar cerca del final. En el punto donde el carril se divide en tres: de frente, se sube hacia la finca Garganta Quemada, donde recientemente han instalado dos postes forrados de piedra y una puerta metálica;  hacia la izquierda continúa el carril que bordea el pantano y hacia la derecha otro que es el que tenemos que tomar. A unos 500 m encontraremos el arroyo de las Alberquillas. Allí se pueden dejar las bicicletas e iniciar una subida hacia la sierra, con muchas piedras sueltas y algo empinada. Es el tramo más duro. Una vez alcanzada la cima, el camino discurre más o menos sin pendiente hasta encontrarnos, de nuevo, con el arroyo. El vallado de la finca atraviesa el arroyo, cosa que imagino debe estar prohibida, pero ya se sabe, donde manda el dinero.... En ese punto, a nuestra derecha, en la umbría, hay un bonito bosque de madroños, con unos troncos gruesos, viejos, que han resistido el paso del tiempo. Un gran tesoro que doy a conocer con la esperanza de que el lugar sea un refugio de recogimiento, de deleite de lo que la naturaleza nos ofrece y mantiene a nuestro pesar. Es un bello bosque, con una magia especial que te envuelve como la frescura que se respira, con la fertilidad de la tierra negra que hay bajo los madroños. Hay que subir por la ladera y andar de un lado a otro  e iremos encontrando más y más árboles, con el musgo que le da un aspecto especial. Encontraremos pedreras por las que es difícil caminar pero que representan la rudeza de la tierra, el cementerio donde descansa la osamenta de la sierra, la que le mantiene erguida.
Dejamos atrás ese espectáculo y volvemos sobre nuestras pisadas. El brezo está en flor. En lo alto, Las Villuercas, como madre de toda la comarca y, al poco , la superficie azulada del pantano. Cogemos la bicicleta y regresamos por el otro lado del pantano, con la vista relajada sobre el agua.

jueves, 16 de febrero de 2012

Château de la Valette.



Hace muy poco, en navidades, andaba buceando en Google maps, melancólico, recordando viejos tiempos. Visitaba con el programa el Château de la Valette, en Pressigny les Pins, un pueblecito no muy lejos del río Loira. Era una enclave con mucho encanto a donde fui a parar, con muchos compañeros de Universidades Laborales, para hacer un curso de francés. Y allí nos encontramos con alumnos de un colegio de Madrid.
Pues bien, hace apenas unos días, a principios de febrero, me encuentro un mensaje en Facebook de una persona, Rafa Pestano, que me pide amistad. Y ese nombre no se me había borrado. Era uno de los amigos que hice en Francia aquel mes de julio de 1976... sorpresas que da la vida....Y me dice que han creado en Facebook un grupo con la gente que van encontrado y que estuvo aquel verano en el Château de la Valette. Me han agregado al grupo y he encontrado algunas personas de las que aún recordaba su nombre y otros de los que no, pero hay una corriente de simpatía, de bien estar, acogedora y amable que me hace sentir bien entre los pocos ratos que puedo comunicarme con ellos. Me resulta agradable ver fotos de aquella época, recordar buenos momentos. Recordar las clases de por la mañana, las actividades de la tarde, el teatro ( con la obra “ La Jaula” que reescribimos en francés o Antígona que representó el otro grupo), la música y los güateques en la buhardilla. Entre la música que escuchábamos en aquellos momentos había un disco “Mégalopolis” de Herbert Pagani que, por entonces, estaba prohibido en España y fue icono entre nosotros. Y entre las canciones había una de la que recordaba un poco la letra que decía algo así: “Tu ne sais pas faire la cuisine, tu ne sais pas faire le ménage, tu ne sais rien faire pour ton âge, mais tu fais si bien l'amour.....”.
Me ha encantado volver a escucharla......



domingo, 29 de enero de 2012

RUTA POR “ EL CANAL DU MIDI”

El canal du Midi, o Canal del Mediodía francés, se extiende entre las localidad de Toulouse y Sète, en la costa mediterránea. La idea inicial era la de unir las costas del Atlántico y el Mediterráneo. Y efectivamente entre Toulouse y Burdeos se construyó en Canal de la Garona, todo en la época dorada de la navegación fluvial, antes de la aparición del ferrocarril. Incluyo varios enlaces en los que se puede encontrar información muy variada sobre el canal:
 http://www.canalmidi.com/
http://www.canal-du-midi.org/
http://www.canaldumidi.com/Languedoc.php
¡Qué mejor que iniciar un recorrido fotográfico por el Canal!:


Previos a la ruta:
Inicié mi aventura desde Cañamero ( Cáceres). Estudié  la posibilidad de llevar mi bicicleta hasta Narbonne en transporte público y allí iniciar la ruta en bicicleta. Tras leer las dificultades de transportar la bicicleta en tren por España ( hay que llevar embalada la bicicleta y transportarla en el mismo compartimento en el que vas, con lo cual debes alquilarlo completo porque podrías molestar a otros viajeros; con lo cual el precio del viaje se dispara), decidí que la mejor solución sería llegar en coche hasta Narbonne. Así lo hice. Creí que lo mejor sería tomar el tren hasta Toulouse y hacer el recorrido en sentido inverso para volver en bicicleta hasta Narbonne. Allí dejé el coche en el aparcamiento de la estación de tren. El coste de dejar allí el coche durante una semana era de , si no recuerdo mal, 37 euros. En Francia, el transporte de la bicicleta en tren era tan fácil como llevar la bicicleta contigo, con la leve incomodidad  de encargarte de ella durante el trayecto, sin que nadie se moleste por ello. El precio del billete era el mismo que si viajas sin bicicleta. Al menos en eso debería aprender Renfe en España, porque eran bastantes los ciclistas que hicieron el trayecto Narbonne – Toulouse, intentando cada uno acoplarse en distintos vagones del tren para no saturar los vagones e ir un poco más cómodos. Dividí el recorrido en 5 etapas ( al final fueron solo cuatro), intentando que el final de cada una de ellas acabara en una población con camping. Estos son abundantes durante el trayecto. Suelen ser campings municipales, unos,  apenas con los servicios esenciales, como el de Avignonet – Lauragais; otros con todos los servicios: piscina, restaurante, tienda, etc. como el de Carcassonne. Unos al lado del canal y otros,  un poco alejados. Los horarios    de las comidas son más tempranos que en España, con lo cual si llega tarde a un camping puedes encontrar que esté cerrado el restaurante y verte en algún aprieto.
Los “chemins de halage” ( traducido algo así como los caminos de sirga) son los caminos a ambos lados del canal desde los cuales los caballos tiraban de las barcazas con unas maromas o sirgas. Así se realizaba el transporte a lo largo del canal. A lo largo de los casi 200 km de recorrido los encontramos en todos los estados: asfaltados, de tierra en muy buen estado, amplios, cómodos; de tierra en muy mal estado, estrechos , con apenas una vereda y cruzados por raíces que alguna vez estuvieron a punto de hacerme dar con mis huesos en el agua del canal ( por suerte, eran  los menos trayectos).
Practicamente toda la ruta discurre bajo imponentes  plátanos de sombra ( Platanus hispanica), por lo que es una ruta ideal para el verano, además de tener un desnivel mínimo. A lo largo de la ruta iremos encontrando multitud de esclusas para salvar el desnivel del canal.

Mapa de la ruta:


viernes, 27 de enero de 2012

Ruta Era del Gato - Cañamero

martes, 17 de enero de 2012

Ruta por la Vía Verde de las Vegas del Guadiana - Las Villuercas


Inicié la ruta en la estación de Logrosán.  A la izquierda podremos ver la iglesia de San Mateo que destaca por encima de los tejados. Más arriba, al fondo, el Cerro de San Cristobal.
El suelo de la Vía de es de grava, con dos zonas, una sobre una capa de asfalto que facilita la movilidad en bicicleta; la segunda zona, sobre tierra compactada . Como todas las Vías Verdes, el camino es llano, sin embargo, en ocasiones, la capa de grava es tan profunda que dificulta el movimiento de la bicicleta.
 Los primeros pasos discurren por un terreno apenas sin árboles con  pastos para ganado ovino y bovino. A estas alturas del año, los pastos están verdes y es un placer pedalear por estos caminos con  un  pedaleo alegre y festivo. Una de las sorpresas es encontrar un nido de cigüeñas con un indeterminado número de cigüeñinos  sobre uno de los antiguos postes del cableado eléctrico de la vía, sobre los que se han puesto plataformas para facilitar el anidamiento. Las cigüeñas me miran sorprendidas, expectantes, ya que son pocos los caminantes y ciclistas que se aventuran por esta vía. En todo el trayecto, de 55 km de distancia apenas me encontré con un pequeño grupo de ciclistas a los que saludé como si llevara años de soledad.
Poco a poco te ves rodeado de dehesas de encinas, esencialmente. Una dehesa llena de vida, espectacular en los colores, de encinas fuertes, de troncos retorcidos a veces, otras rectos. No creo en los estereotipos que clasifican a las personas, pero estas encinas me hacen pensar en la mujer extremeña como una mujer  de carácter recio, fuerte y a la vez acogedora  y protectora de todos sus hijos, porque así es también la encina.

viernes, 13 de enero de 2012

La ventana


Hoy soy yo quien mira tus ojos. Ojos que miraron tantas miradas, ojos que guardaron de tantas miradas con el velo nictitante que cubrió sus vergüenzas.
Hoy sueño los habitantes que reflejaron tus cristales en las noches oscuras, y la luz  les traicionó.
Veo al niño que descubrió su primer amor a través de ti y dibujó con el dedo un corazón y unas iniciales en el vaho que se formó en una fría tarde de abril.
Un joven cercenó tu voluntad protectora y te abrió de par en par, asomándose inquieto mientras los minutos se paraban ingrávidos de tanto esperar.Vibraste con los latidos de su corazón cuando la vio llegar, te cerró de golpe y lo viste correr calle abajo.
En los días grises fuiste el pañuelo que empapó las lágrimas de soledad y olvido.
Tras de ti,  el primer beso y el último,  las caricias tiernas y el desasosiego por la espera, los momentos simples de cada día y la celebración de algo especial, los días largos y los instantes breves, el amor y el desamor.
En la vejez te olvidaron y el tinte del tiempo te dio la pátina de lo inolvidable mientras la vida dentro se enlentece hasta detener las horas con la muerte.
Foto: B. Cruz . Mogarraz (Salamanca)

lunes, 28 de junio de 2010

Luna



Merece la pena asomarse a la ventana esta noche en busca de un poco de locura, y ver la luna al acecho de los locos, de los tristes, de los desenamorados..... y también de los alegres, los optimistas, de los que recogen todo en una bolsa y dejan la casa de sus sueños, y de los que entran en una casa nueva donde les espera un nuevo amigo; de los que abren su ventana al viento, de los que la cierran por miedo a la brisa de la noche; de los que se buscan cada día para ser más ellos mismos, de los que se esconden de sí mismos; de los que se gustan y así gustan a los otros, de los que se odian; de los que parecen ser perfectos y es solo apariencia; de los que se saben imperfectos, buscan su perfección y saben que nunca llegarán a ella pero lo intentan cada día al levantarse de la cama; de los que esperan..., de los que desesperan; de los que lo dieron todo por amor, de los que se retiraron por temor o cobardía; de los que tienen la palabra, de los callados...
Veo la luna y viene a por mí. Qué suerte tengo...
Montaje con la luna del eclipse de 17 junio 2011. Foto: B. Cruz