domingo, 18 de marzo de 2012

Al abrazo de Navezuelas

Este es el escrito realizado para un díptico que se entregó a los alumnos con los cuales hicimos la ruta que participaron en el Día del Centro de mi instituto, el IES MARIO ROSO DE LUNA. Solo se describe la ruta hasta Navezuelas. El regreso se hizo desde aquí por la carretera de Navezuelas a Cañamero, hasta el punto de partida. Pulse sobre el para acceder a la ruta y su perfil:



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http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?&id=2607869


Al abrazo de Navezuelas


Iniciamos el camino hacia Navezuelas en el Collado del Brezo. En este collado se halla la ermita de San Cristóbal. Se trata de una ermita pequeña, de reciente construcción, en cuyo interior se encuentra, obviamente, San Cristóbal, patrón de los caminantes. Quizá sea él el que nos lleve hasta atravesar a la otra orilla del río Almonte, donde se encuentra Navezuelas,  al fondo del valle que se ve desde el collado en una bonita imagen.
            Decíamos que partíamos desde el Collado del Brezo y razón debe tener el nombre porque por aquí abundan los brezos, además de otras especies vegetales. Encontraremos florecido estos días el brezo colorado ( Erica australis), lleno de fogosidad en las flores, acompañado también del brezo blanco (Erica arborea), tupido de pequeñas flores blancas. Se trata de especies de ramas quebradizas y hojas lineares muy pequeñas. De su madera se hacía un buen carbón para las fraguas y, concretamente de la madera de la erica arborea,  se fabrican  las mejores pipas para fumar.
            Acompañan a los brezos la jara pringosa ( Cistus ladanifer) y otras jaras. De la jara pringosa se extrae el ládano, sustancia que se utiliza en perfumería como fijador de perfumes. Se cuenta que, antiguamente, se recolectaba el ládano haciendo pasar un rebaño de cabras por un jaral; a continuación se peinaban las cabras para extraer la resina, si bien este método dejaba  un desagradable olor  “a cabruno” en el ládano.
            En lo alto de las Sierras del Local y de las Villuercas encontraremos una tupida vegetación de encinas (Quercus rotundifolia) y robles (Quercus pyrenaica) acompañados de los arbustos antes descritos. Tan tupida es la maraña de plantas que se hace muy difícil adentrarse en esos lugares caminando.
            Pero si hay un árbol que hay que destacar por su importancia botánica y económica ese es el castaño ( Castanea sativa). Podemos encontrarlos en largas hileras que ascienden en parcelas limpias y bien cuidadas hacia sitios casi imposibles en  lo alto de la sierra.
El castaño es un árbol bien conocido por todos, con ejemplares  de gruesos troncos, corpulento y elevada altura. Sus hojas verdes, de contorno aserrado y flores que nacen en largas espigas en las axilas de las hojas. Su gran importancia, en Navezuelas, estriba en la recogida de las castañas, que se realiza en el otoño. En años buenos se puede sobrepasar la cifra del millón de kilos de castañas recogidas y comercializadas, lo que supone una importante fuente de ingresos para el pueblo. Es un placer en el otoño sentarse a la lumbre, hacer “unos calvotes” y saborearlos al calor de las llamas, lo que invita al diálogo y a contar historias antiguas, tan perdidas ya de nuestros recuerdos. También se aprovecha la madera de castaño en las construcciones ya que es flexible y, sobretodo, duradera,  pero es mala para quemar o hacer carbón ya que se apaga rápidamente.
            A lo largo del camino podemos también encontrar algunos ejemplares de pino albar ( Pinus sylvestris) que se caracteriza por unas acículas cortas y fácilmente identificables porque del tronco se desprenden  láminas de corteza que dan al tronco un color anaranjado o rojizo. Suele encontrarse este pino en sierras elevadas.
    



        Vamos descendiendo por un camino amplio por donde corre el agua por cualquier lugar: manantiales, arroyos. Iremos encontrando troncos de castaños que nos invitan a pensar en un lugar donde aniden hadas y se escondan duendes curiosos y tímidos. Como regalo de hadas, si vamos despacio y con los ojos bien abiertos, podremos disfrutar de algunas especies de orquídeas y ya hacia el fondo del valle, cerca ya del río Almonte,  los duendes nos regalarán con  peonías o rosa albardera ( Paeonia broteroi) para despedirnos.
            Cruzamos el río y vamos , brazos abiertos, hacia Navezuelas. Un pueblo con mucho futuro. Además de las castañas,  producen judías verdes que compiten con las mejores, y cerezos que estos días nos obsequiarán con sus flores nevadas. Encontraremos un pueblo trabajador, un pueblo que nos acoge hospitalario. Seamos bienvenidos y devolvámosle el mayor de nuestros respetos.          

Adiós caminante y que San Cristóbal te acompañe.